
La prohibición de las corridas en Cataluña ha suscitado vivas reacciones en Francia, donde la tauromaquia cuenta con numerosos adeptos en las regiones meridionales.
Importada de España, la tauromaquia se implantó progresivamente en el sur de Francia. La primera corrida verdaderamente francesa tuvo lugar en Bayona el 21 de agosto de 1853. Desde entonces, la ley ha enmarcado y limitado la práctica de las corridas.
En Francia, el artículo 521-1 sanciona los "actos de crueldad para con los animales domésticos, o capturados, o tenidos en cautividad". Pero esta prohibición no se aplica "a las corridas de toros siempre que éstas respondan a una tradición local ininterrumpida". Es, pues, por su carácter tradicional, por lo que las corridas se mantienen en el país galo.
"Local", la práctica de la tauromaquia se limita en el espacio: una sentencia de la audiencia territorial de Touluse del 3 de abril del 2000 restringe esta actividad "al sur de Francia, entre Arles y el País Vasco, entre la garriga y el Mediterráneo, entre los Pirineros y la Gascuña"
Esta excepción concierne a cuatro regiones: Aquitania, Midi-Pyrénées, Languedoc-Rousillon y Provenza-Alpes-Costa Azul.
Asuntos económicos y culturales
En el sur de Francia, las corridas generan flujos financieros importantes. Según un grupo de diputados que en 2007 solicitaron una investigación sobre el "dinero de las corridas", "una hora y media de prestación de los mejores toreros se cobra hasta a 100 000 euros, sin contar derechos de televisión". Los toros de lidia se venden entre 9 000 y 18 000 euros, cifras que dejan entrever la escala presupuestaria del volumen financiero que representa la corrida y que llaman a una transparencia real que hoy en día no existe", se quejan estos diputados.
La tauromaquia constituye también un atractivo turístico. El Nîmes, se llega a contabilizar el millón de turistas con ocasión de las "ferias".
Matices económicos, turísticos pero también culturales: "La tauromaquia es un fenómeno identitario muy fuerte en Arles" según Jalabert, director de la plaza de Arles. Numerosos políticos se han declarado abiertamente a favor, entre ellos Ségolène Royal: "Las corridas son un espectáculo magnífico".
Una cuestión política
Pero los antitaurinos no han dicho su última palabra. A parte de las asociaciones de protección de los animales, que inmediatamente han celebrado la decisión catalana, algunos desean adoptar medidas similares en Francia.
La diputada del UMP de la región de Alpes-Maritimes, Muriel Marland-Militello, ha presentado junto a su colega del PS, Geneviève Gaillard, una propuesta de ley para prohibir las corridas y las peleas de gallos, firmada por 58 electos, crea muchas esperanzas en esta "victoria histórica". "La decisión catalana, en España, país de tradición taurina, debe inspirar al Parlamento francés y enfrenta al UMP con sus responsabilidades", declara Marland-Militello en un comunicado.
La proposición de los diputados del UMP y del PS tiene como obejetivo suprimir, en nombre de los "servicios practicados sobre los animales", la excepción hecha para la tauromaquia en el código penal francés. Se trata de la tercera propuesta de ley de este tipo desde 2004, pero ninguna ha sido orden del día de la Asamblea. Tradición, lobbys, y a veces el gusto por las corridas de algunos responsables políticos son los invocados para explicar este fracaso.
Como animal que soy estoy en contra de las corridas de toros...aunque tambien estoy en contra de la censura humana...grrr
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