martes, 22 de febrero de 2011

Por qué el efecto dominó sólo afecta a los países árabes ricos



No hay dos sin tres. Tras Túnez y Egipto, les toca el turno a Libia, Bahrein y Yemen. El hecho es que la revuelta árabe se extiende a los países ricos. La riqueza por habitante en Bahrein es idéntica a la de Francia. Medida por el producto interior bruto (PIB), la riqueza de Libia sobrepasa la de Turquía, o incluso la de Rumanía o Brasil. Libia es dos veces más rico que Túnez.

Los ejemplos de Libia, Yemen o Bahrein ilustran un efecto dominó que hace bascular el mundo árabe, e incluso todo el mundo árabe-musulmán, en un nuevo periodo histórico. Este cambio se explica por los desfases cada vez mayores, insostenibles, entre el desarrollo económico que conduce a un modo de vida inscrito en la modernidad, y el mantenimiento de regímenes políticos caducos, representados por jefes de Estado envejecidos y con un gran inmovilismo.

El ejemplo más caricaturesco es el de Mouammar Gadhafi, en el poder desde hace más de cuarenta años. Al contrario que sus vecinos, el régimen político libio no pretende presentarse como democrático. En lugar de unas elecciones "de escaparate", el mismo principio de sufragio universal está condenado. En lugar del partido político único en Túnez y Egipto, Kadhafi ha anulado todo partido. La ley 71 castiga con pena de muerte a todos aquellos que convoquen la contitución de grupos u organizaciones prohibidas por la Ley.

La sociedad libia está aprisionada por completo entre las garras de los comités revolucionarios que controlan el sistema, pero que responden a la vez a las necesidades de esta sociedad. No sólo la fuerza y la brutalidad dirigen el país. En caso de necesidad- dinero, alojamiento, acceso a servicios públicos-, los comités revolucionatios aportan respuestas a la población. Como en otros países, el régimen tiende a la existencia de un pacto social. La población se beneficia de la extraordinaria renta del petróleo de Libia, que permite grandes progresos sociales.

Muy pobre en los años 50, Libia es hoy en día el país más rico de África. El petróleo ha permitido desarrollar la educación, el alojamiento y la sanidad, casi gratuitos para todos. De repente, la población libia tiene educación. El acceso a Internet es limitado pero la apertura al mundo, y sobre todo a los países vecinos inmediatos, está asegurada por la importante migración laboral.

Por lo tanto, Libia ha cambiado profundamente. Educación, acceso a la información y sobre todo juventud de una población que alcanza un 30% de paro, o que encuentra pseudoempleos en puestos públicos más o menos inútiles pero que compran la paz social. Lo que también ha cambiado es el acceso a la información. Al-Jazira, el teléfono móvil, y las redes sociales constituyen los elementos de una e-revolución que se desarrolla también en Libia. El gran cambio reside, igualmente, en la demografía: la mayor parte de la población es joven y urbana, el 80%.

La revuelta en Libia simboliza, pues, la ruptura del "pacto del libro verde", para retomar el título del famoso libro de Gadhafi, que ha implantado desde hace más de treinta años las bases ideológicas de un régimen original. Los manifestantes de Benghazi queman directamente los símbolos, el retrato de Gadhafi y también las referencias a este libro verde. El ejemplo de los dos vecinos egipcios y tunecinos, hace el resto. El mundo árabe ha tomado consciencia de que no tiene por qué estar entregado a regímenes arcaicos y totalitarios, dirigidos por líderes que pertenecen a la primera era de la descolonización. Es el fin de la excepción árabe, la que quería que las sociedades educadas no tuvieran acceso a la democracia.

Jean-Yves Moisseron, economista en el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), redactor jefe adjunto de la revista "Maghreb-Machrek".

Le Monde

lunes, 21 de febrero de 2011

Nombres 2.0: Nace la pequeña Facebook

Tras dieciocho días de revolución y la caida de una presidencia de treinta años de duración, el nombre que un joven padre de Egipto le pondrá a su primera hija resulta evidente: "Facebook". La familia ha queridó así rendir homenaje al papel que la red social ha jugado en la movilización egipcia.

La pequeña Facebook ha recibido numerosos regalos, y su familia, amigos y vecinos se han reunido alrededor de ella para expresar su apoyo a la revolución que comenzó en Facebook.

En Twitter ya bromean sobre el tema: "¿Y si le ponen 'Hashtag' como segundo nombre?"

Pero ha sido Facebook la plataforma que ha encarnado el éxito de la revolución egipcia: con cinco millones de usuarios en la zona, la red social ha experimentado un gran desarrollo con la creación de treinta y dos mil grupos y catorce mil páginas.

Techcrunch

Le Monde