Los trabajadores muncipales de Fukushima plantaron el miércoles cerca de 10.000 pipas de girasol en 6.000 m2 de terreno identificado como una de las zonas más contaminadas por la radiactividad, con el objetivo de que las plantas ayuden en la limpieza de la zona.
El pasado mes se registró en esta zona (Oguraji, en el distrito de Fukushima) hasta 4.43 microsieverts/hora.
Esta radiación procede del reactor número 1 de Fukushima. Una sola exposición a una radiación de 100 milisieverts supone incrementar el riesgo de fallecer por cáncer un 0,5%
Las pipas de girasol, según estudios recientes, son capaces de eliminar materiales radiactivos de suelo contaminado.
"Se trata de una zona muy visitada por las floraciones de los cerezos. Nos gustaría que la gente volviera una vez se hayan reducido los niveles de radiación", anunciaba Yoshiaki Takagi, encargado del proyecto.