Verter alcohol en los ojos se ha convertido en una nueva práctica entre los jóvenes franceses, que buscan emborracharse con más rapidez. Según los médicos, además de peligrosa para la vista, es completamente inútil.
"Si la alcoholización de los jóvenes ha cobrado importancia en los últimos años, la búsqueda de fuentes de excitación y de riesgo también", prosigue el especialista. "Quieren impresionar y que sus experiencias no hayan sido testadas por la generación precedente".
Con el "eyeballing" lo que cuenta es el gesto, puesto que la embriaguez por vía ocular no existe. "La absorción del alcohol por el ojo es muy débil comparada a la de la boca. El alcohol no pasa, o pasa muy poco a la sangre", afirma el doctor Jean-Antoine Bernard, director científico de la Société fraçaise d'Ophtalmologie (SFO). "Esto no hace subir la tasa de alcoholemia, por lo que los jóvenes que practican este juego están sin duda ebrios con anterioridad", añade el oftalmólogo.
Daños irreparables
Para Patrice Huerre, la novedad en la relación que los jóvenes mantienen con el alcohol no reside en este tipo de prácticas sino en la edad en la que se realizan. "Antes, esta tendencia a la alcoholización se constataba en chicos de instituto, ahora afecta también a niños de 11, 12, 13 años" declara. "El problema es que a estas edades no son conscientes de la peligrosidad de sus actos". Y en el caso del "eyeballing", los daños pueden ser irreparables. "Esta práctica puede dañar la superficie del ojo, sobre todo si es repetida", explica el doctor Bernard. Pero con una sóla vez, puede entrañar problemas definitivos para la vista. Si el joven está muy alcoholizado y roza el coma etílico, el alcohol se estanca en la superficie del ojo y puede dañar la córnea así como la membrana subyacente"
Resultado: una vista borrosa.
Aunque no se ha registrado en Francia ningún incidente relacionado con este juego, Patrice Huerre se muestra prudente: "Los padres deben trabajar en la prevención con sus hijos, aunque naturalmente no se puede controlar todo", "al contrario, si se pasa a la acción, hay que considerar este gesto como una señal de alerta", previene el psiquiatra infantil. "Y ver si el adolescente necesita ayuda".
Le Figaro
